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Prímulas, anticipando la primavera

Te diré que en Uruguay este agosto ha sido bastante lluvioso, ventoso y gris. Por ello, hemos tenido varias alertas de distintos colores (amarillo, naranja, rojo) por tormentas eléctricas que finalmente nos llegaron a destiempo, pero se hicieron notar. En fin, no te diré que agosto hasta aquí ha sido deprimente, porque trato de ver todo lo bueno en cada estación, así es que me he esforzado por buscar los contrastes en medio de tanto gris y como un anticipo de la primavera hace un par de días descubrí un jardín de prímulas, que son las primeras y coloridas flores que ganan la punta en primavera, es por ello, que también se llaman primaveras de jardín, han sido un hermoso anticipo de la estación que está gestándose.

Ellas me recuerdan esa frase que dice que: “en el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente” Khalil Gibrán

 

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Ya está aquí el invierno y he rescatado del jardín estas tímidas bellezas…

Este hermosura no ha parado de florecer en todo lo que va del año.

Tímidamente está floreciendo el pequeño membrillo.

Y en el jardín trasero se deja ver este hermoso y colorido penacho de áloe.


Plantas que se adueñan de tu jardín

Estoy segura que este invierno trajo consigo las condiciones adecuadas para la diseminación de las semillas y para proliferación de una planta de la cual hasta hoy no sabíamos su nombre.

Pues sí, puede decirse que nuestro jardín ha sido invadido por interminables matas de Arum italicum la cual en criollo es denominada Aro o Flor de primavera o Llave del año.

Lleva años en nuestro jardín, y su follaje es muy bonito de un verde intenso con una especie de dibujos color plata en sus hojas, pero hoy mientras hacía malabares para ir a colgar la ropa al sol esquivando sus hojas, descubrí por primera vez su flor, una especie de cartucho o cala blanquecina verdusca provista en su centro de un apéndice de color amarillo pálido.

Siempre es lindo para mí descubrir nuevas florescencias, sobre todo las que nunca he visto. Pero sí, quiero y debo hacer espacio para las nuevas plantas coloridas en mi jardín, ya te contaré cuáles.


Es tiempo de programar mi jardín…

Sí, mientras la gran mayoría por este Sur está pidiendo a gritos la llegada del calorcito, los cielos azules y las brisas más suaves y cálidas hoy mirando el patio, pensé: Es tiempo de programar el jardín. Y no es que haya estudiado paisajismo sino simplemente ir organizándome para buscar las plantas más adecuadas para esta nueva estación que llegará este mes, ¡¡La Primavera!!

En principio quiero colores, muchos y contrastantes que alegren el matiz grisáceo de la casa. Quiero flores blancas, lilas, naranjas, amarillas, rojas y azules…

Quiero perfumes que te impregnen cuando pases.

Y no voy a pedir belleza porque eso ya viene incorporado como un chip en cada flor.

Así que voy a investigar, y planear para que al llegar la primavera mi pequeño jardín se vea hermoso.

¿Y tú, ya planeaste tu jardín?


A veces la foto me toma desprevenida

Hoy volví a pasar por el lugar en que el año pasado crecían esas florecillas blancas por doquier en las veredas y entonces lamenté no llevar mi cámara y esta era la segunda vez que me pasaba, alfombraban las veredas a ambos lados de la calle. Se me pasó que florecerían nuevamente a fines del invierno.

He hice entonces algo que no acostumbro, intenté sacarla desde la raíz pero, no pude, así que me quedé con una varita de unos 15 cm. que con una florescencia de un níveo ramillete.  Apenas llegué a casa le tomé las fotos que debieron haber sido en su entorno.

Mientras tanto descubrí en mis manos olor a cebolla al manipular su tallo, por lo que decidí buscarla en la red y gracias al blog de Recetas de Silvia Calvino: http://lasrecetasdesilvia.blogspot.com/2010/03/cocinar-con-verduras-orientales.html, quien usó en una de sus recetas esta verdura o condimento oriental, ella dice así: Para la cena de hoy decidí cocinar con verduras orientales y elegí la sabrosa Nira o Cebollino Chino. La Nira es una verdura muy apreciada en oriente que se usa en China desde hace más de 4000 años, se dice que fue Marco Polo quien contribuyó a difundirla en occidente. Si bien tiene principalmente uso culinario, Allium Tuberosum queda muy hermosa bordeando canteros, es anual y muy resistente como cualquier pasto rústico y aunque parece que sucumbe ante las heladas al verano siguiente vuelve a crecer.

Qué bueno saber que es exactamente esta que encontré en las veredas del Barrio Villa Española, y no creo que los residentes sepan que pueda usarse para crear ricas recetas.


Valió la pena esperarte…

Sí, ¿quién lo diría? valió la pena esperarte. Si bien, la espera se extendió más de lo esperado, pues fue el año pasado cuando te descubrí tan mustia y pequeña, habiendo sido el blanco de algún tipo de depredador que aún no sé cual sería. Sí aquella mata de violeta se escurría entre los troncos que habíamos hecho de la peligrosa rama que se movía sobre nuestro techo cada invierno.

En esa ocasión, al verla me llamó la atención que aquella violeta fuese de color blanca, pensé tomarle una foto en ese mismo instante, pero al acercarme estaba tan maltrecha que decidí esperar que otra floreciera, lo cual no sucedió durante todo el pasado invierno.

Confieso que la esperé por un tiempo, pero en el transcurso de los meses la olvidé, hasta hace una semana que me volví a topar con ella y otra vez su pequeña flor tenía sus pétalos comidos por algún insecto o caracol, así que si bien la planta es de exterior, la puse junto a la ventana del lado de adentro para esperar que abriera un diminuto pimpollo que en ella divisé.

La espera valió la pena, mira en qué bella flor se ha convertido, pequeña y de un lila muy pálido, aquí está para deleitarme y deleitarte.


Extraño el color de los jardines, en Invierno…

Si bien cada estación tiene su encanto, debo reconocer que tras el Otoño que se lleva buena parte de la gama de los verdes en los árboles, como así también el Celeste del cielo el cual pasa a ser mayormente de tonalidades grises, es el Invierno quien se lleva los laureles a la hora de convertirse en una especie de caja fuerte donde se guardan los colores de las flores de nuestros jardines.

Pues sí debido a los fríos de estas latitudes los vecinos no cultivan sus jardines al igual que en verano o en primavera. Así que mientras tanto añoro la llegada de eso días cálidos, estaré preparándome para plasmar los coloridos jardines de los días venideros.

En fin, extraño el color de los jardines en Invierno.


Safari fotográfico contra reloj

En la última semana del mes de junio, estando en Buenos Aires se inició una ola de frío, viento y lluvia, por lo cual, si bien la idea era visitar tranquila y con tiempo ciertos lugares, las cosas no se dieron así y esperando el buen clima debí engrosar la agenda del último fin de semana en la ciudad.

El sábado amaneció gris, frío y con una brisa helada que se colaba a través de la vestimenta, me abrigué lo más que pude sin exagerar para poder moverme libremente a la hora de tomar fotos. Tomé el colectivo 128 en Colombres hasta Av. Las Heras en Plaza Italia, llegué al Jardín Botánico, y había otros grupos de locos (por la fotografía) como yo tomando fotos ¡qué bueno! pero, ellos iban lentamente buscando ángulos, colores, creando sus composiciones, yo en cambio caminaba tratando de abarcar el máximo a cada paso.

Tenía una agenda contrareloj, debía recorrer todo el Jardín en una hora y media y de allí cruzar para recorrer el zoológico en otra hora. Luego de sentirme relativamente conforme con mis tomas en el jardín, me fui al zoo, donde la chica de la caja insistía en que me convenía pagar el pasaporte económico que contenía un pack para el acuario, la selva tropical y otros sitios, entonces no sé como le habrá sonado pero tuve que decirles: no tengo tiempo de ver todo eso hoy, dame una entrada común, solo quiero ver los flamencos y otras aves, me miró raro, pero me entregó mi entrada.

Una vez allí descubrí que los flamencos estaban tan lejos que aun con el máximo del zoom se veían pequeños, los papagayos estaban dentro de unas enormes jaulas con un enrejado tan pequeño que se me hacía imposible tomarles fotos sin que salieran los alambres, fue así que a pasos agigantados recorrí medio zoológico y les tomé fotos a otros animales, así fue que me encontré con las suricatas que me atraparon más de la cuenta, la foto no es de buena calidad porque los vidrios tras los que estaban se veían bastante sucios.

Pero ellas tan gráciles, esbeltas y curiosas hicieron que dejara a un lado al menos por un rato mi prisa; en un especio reducido convivían un gran número de ellas, corriendo de un lado a otro en cuatro patas, pasando a través de un tronco y como si algo desde afuera les llamara la atención se paraban en dos para observar a través del vidrio algo que para mí no era relevante, aunque al contemplarlas mejor se me hizo que sus ojos buscaban y esperaban algo más allá de aquellas paredes de cristal.

En resumidas cuentas llegué tarde al siguiente punto de la agenda, igualmente pude solucionarlo. Pero disfruté bastante del safari fotográfico contra reloj  de ese día, la próxima vez iré con más tiempo para plasmar lo más bello de cada animal.


La reina del invierno

A medida que recorro con mis ojos los jardines uruguayos, descubro que por estos días la flor del aloe saponaria se ha convertido en la reina que colorea los jardines, pensar que fueron plantas que ignoré en la primavera y el verano, estaban ahí y simplemente no le presté atención porque ni siquiera imaginé cuál sería su flor o si florecería.

No sé nada de botánica, pero estoy aprendiendo mucho mediante la observación, ya sé el tiempo de floración de algunas plantas y eso me ayuda para fotografiarlas, investigaré lo más que pueda; sin embargo para mí no hay nada como el sabor de hacer mi propio descubrimiento, pues no se me olvida, porque yo misma lo encontré y lo aprendí, más allá que antes que yo muchos otros lo supieran y a su vez podrían darme cátedra sin fin, igualmente seguiré permitiendo que la naturaleza me enseñe sus tiempos, total para conocerla no tengo apuro.