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Cielo de nuestras tormentas veraniegas

 

Puño en las nubes

con hermosas nubes inician las tormentas de verano, y aquí hay una nube blanca que se iba formando como un puño que abarcaba gran parte del cielo.

Tormenta preparándose


¡¡¡Nuestro primer día de Setiembre adgura una hermosa Primavera!!!

Ya es hora de empezar a florecer

¡Qué hermoso día para empezar el mes de Setiembre! veníamos de días fríos, lluviosos, grises, húmedos y hoy tenemos un hermoso sol, una claridad que se cuela por todas las ventanas y una brisa cálida, 22º C. no está nada mal y por si fuera poco es sábado.

Aún las hojas reviven con este hermoso día.

Te propongo que salgas no a reventar la noche sino a disfrutar el día, que mires buscando lo bello de cada lugar, fíjate y veras que cada árbol está en sus comienzos por ofrecer su mejor vestimenta primaveral, y en los jardines se dejan ver varias flores. Respira profundo, llena tus pulmones, observa el cielo que por aquí tiene un color celeste, hermoso.

Aún para algunos árboles es temprano por eso vemos este contraste en la naturaleza.

 


¿Tú también ves un ángel?

La naturaleza me atrae sobremanera y todo lo que me acerque a ella es mi mejor pasatiempo, por ello, nada mejor para celebrar el 1º de mayo, que buscar un lugar tranquilo y natural, así fue que llegamos a Playa Pascual en el Departamento de San José, Uruguay, playa sobre el Río de la Plata, junto a la desembocadura del Río Santa Lucía, imagino que te ubicaste, así que tenelo en cuenta para alguna escapada rápida de la locura citadina, realmente nos encantó, sobre todo por estar tan tranquilo el lugar y bello; sin embargo, no pretendo mostrarte ahora el paisaje sino en otra entrada.

Y eso será porque sigo con mi costumbre de buscar formas en las nubes cada vez que me tumbo sobre la arena de la playa.  Así es que afirmo que vi un ángel en el cielo y espero que tú también puedas verlo y te guste.


Primaveras de ayer y de hoy…

Cuando era una niña vivía en un hermoso barrio de casas bajas y cada una con un gran espacio de patio y jardín, donde la mayoría de los vecinos tenían sus árboles frutales, gallinero, galpón, parrales que iban desde la puerta trasera de la casa hasta el cerco del fondo del terreno, había un aljibe, mucho lugar para correr y árboles para trepar.

En ese tiempo, no importaba mucho que la primavera trajera consigo hermosas flores, no era mi prioridad, pero sí sabíamos mis hermanos y yo que pronto nos reuniríamos con papá para fabricar nuestras cometas (barriletes), así que un día salíamos a cortar cañas y luego papá con una cuchilla filosa hacía unas varillas derechitas y finitas, las cuales lijaba para que no nos lastimáramos con sus astillas. Luego alguno de nosotros iba al almacén de ramos generales, pues no había allí una papelería ni tampoco supermercado, y compraba hilo para cometa, así lo pedíamos. Una vez que teníamos todos estos implementos comenzaba cada uno a idear su diseño y papá se daba maña para complacernos. Yo recuerdo especialmente, un año en que me hizo un barco, sí, extraño, pero yo por alguna razón quería ver volando en el cielo una cometa con forma de barco, no lo hicimos con papel de cometa, sino con uno que teníamos a mano en casa y era de color celeste lo cual no contrataba mucho, por ello una vez que estuvo listo, mi tarea fue recortar dibujos y fotos coloridas de revistas y pegarlos por doquier.

Fabricar la cola también era un ritual, para el cual teníamos indefectiblemente que contar con mamá para que nos diera alguna camisa vieja para cortar en trozos, ella siempre nos conseguía telas variadas que anudábamos unas con otras y nos quedaba una cola colorida.

Difícilmente hoy vea una cometa “casera” revoloteando en el cielo, hoy son muy lindas, con los colores de los equipos deportivos de la región o diseños de dibujos animados. Pero detrás de ellas no guardan el recuerdo de un ritual compartido con papá y mamá.

Y lo más lindo era que el día de Primavera, se hacía el concurso de cometas, y había un premio para la cometa más grande, la más original, la que volaba más alto y a la más colorida. Solíamos ir a ver, pero no participábamos, no sé bien porqué, tal vez porque nuestro premio era simplemente disfrutar de hacer las cometas y luego hacerlas volar ayudados de los consejos de papá.