Es un blog de fotos de la naturaleza, viajes y cosas bellas en general.

Primaveras de ayer y de hoy…


Cuando era una niña vivía en un hermoso barrio de casas bajas y cada una con un gran espacio de patio y jardín, donde la mayoría de los vecinos tenían sus árboles frutales, gallinero, galpón, parrales que iban desde la puerta trasera de la casa hasta el cerco del fondo del terreno, había un aljibe, mucho lugar para correr y árboles para trepar.

En ese tiempo, no importaba mucho que la primavera trajera consigo hermosas flores, no era mi prioridad, pero sí sabíamos mis hermanos y yo que pronto nos reuniríamos con papá para fabricar nuestras cometas (barriletes), así que un día salíamos a cortar cañas y luego papá con una cuchilla filosa hacía unas varillas derechitas y finitas, las cuales lijaba para que no nos lastimáramos con sus astillas. Luego alguno de nosotros iba al almacén de ramos generales, pues no había allí una papelería ni tampoco supermercado, y compraba hilo para cometa, así lo pedíamos. Una vez que teníamos todos estos implementos comenzaba cada uno a idear su diseño y papá se daba maña para complacernos. Yo recuerdo especialmente, un año en que me hizo un barco, sí, extraño, pero yo por alguna razón quería ver volando en el cielo una cometa con forma de barco, no lo hicimos con papel de cometa, sino con uno que teníamos a mano en casa y era de color celeste lo cual no contrataba mucho, por ello una vez que estuvo listo, mi tarea fue recortar dibujos y fotos coloridas de revistas y pegarlos por doquier.

Fabricar la cola también era un ritual, para el cual teníamos indefectiblemente que contar con mamá para que nos diera alguna camisa vieja para cortar en trozos, ella siempre nos conseguía telas variadas que anudábamos unas con otras y nos quedaba una cola colorida.

Difícilmente hoy vea una cometa “casera” revoloteando en el cielo, hoy son muy lindas, con los colores de los equipos deportivos de la región o diseños de dibujos animados. Pero detrás de ellas no guardan el recuerdo de un ritual compartido con papá y mamá.

Y lo más lindo era que el día de Primavera, se hacía el concurso de cometas, y había un premio para la cometa más grande, la más original, la que volaba más alto y a la más colorida. Solíamos ir a ver, pero no participábamos, no sé bien porqué, tal vez porque nuestro premio era simplemente disfrutar de hacer las cometas y luego hacerlas volar ayudados de los consejos de papá.

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Una respuesta

  1. Reblogueó esto en MARAVILLATE.

    7 noviembre, 2016 en 17:59

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