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No sé para qué defiendo las playas de tu país…


Pues sí, estamos en pleno verano disfrutando el calor solo cuando puedo darme un chapuzón… jaja en realidad lo disfruto con o sin chapuzón, pues me gusta el verano y agradezco que mi pequeño país tiene hermosas costas y en afirmación a esto quiero comentarles una conversación que se dio estando mi esposo y yo con un grupo de amigos este fin de semana.

Digamos que la conversación dio inicio por una hermosa y graciosa foto del nieto de una pareja amiga, en la que el bebé que aún no cumple un año tenía toda la carita llena de arena, solo sus ojos estaban libres de la misma, entonces pregunté: ¿fulanito se cayó de cara en la arena? Su abuena dijo: no, él quería comerse la arena y metía toda la cara en la arena e intentaba masticarla, nos reimos un poco y dije es que la arena de aquí parece azúcar, tal vez pensó que era comestible. Entonces mi esposo, quien es argentino, comenzó a alabar la arena de nuestras playas, en su mayoría las de mar suelen ser blancas, y muy finas, realmente agradables a la vista y a sentirla bajo los pies.

Yo acoté que una vez mientras vivíamos en Buenos Aires, visitamos la reserva ecológica de la Costanera Sur, y bajamos hasta el río, porque vimos que mucha gente se dirigía allí, la verdad es que me desoló la visión, era como una playa, bueno era una playa cuya arena no existía sino que en su lugar había una especie de escombros de ladrillos y cemento, el agua del río era como chocolate espeso, pero hacía calor y mucha gente que no podía acceder a vacacionar en hermosas playas, iba a refrescarse allí. Estoy segura que debo tener una foto en algún baúl de recuerdos.

Agregué además a la charla que para ir a una linda playa había que hacer unos 400 km. más o menos, pero mi esposo insistió… no vas a comparar… la arena de las playas de San Clemente, San Bernardo, Mar del Plata, etc. etc., con la arena de aquí; y fue tan vehemente en sus afirmaciones que no pude más que soltar un: “no sé para qué defiendo las playas de tú país”.

Todos reímos y no pudimos reconocer en este caso que el césped es más verde en el jardín del vecino… al menos desde este lado del charco.

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