El maquillaje natural de las hojas de los árboles caducos, que se preparan para caer desplegando una amplia gama de colores.
¡Bienvenidos!
Me gusta traer recuerdos de mi infancia en el Día de la Madre, porque en cada uno ella tuvo un rol significativo.
Como aquellos días en que supuestamente, bajo la vigilancia de mis hermanos mayores, me embarcaba a la aventura de recorrer los extensos terrenos baldíos que se extendían por nuestra pintoresca Villa.
Recuerdo muy bien, todas las advertencias que recibíamos de mamá antes de salir en estos paseos, en primer lugar debía ponerme pantalones largos para cuidarme de los rayones de los cardos, abrojos, chircas y rosetas. Algo que no debíamos hacer era comer frutas verdes ni calientes del sol y mucho menos sin lavar, tampoco comer revienta caballo (lo cual era toda una tentación, se me hacían pequeños tomatitos que siempre quería arrancar), estas eran sólo algunas de las cosas de la lista que me preparaba para salir a descubrir la naturaleza.
Si bien, nunca probé revienta caballo, y solo llegué a comer moras silvestres sin lavar, un buen día entendí la advertencia de los pantalones largos, luego de haber corrido entre los chircales, haberme llenado las medias de abrojos y ver mis piernas surcadas por los arañazos de los cardos.
Así es que puede un niño comprender parte de la sabiduría materna. Porque las madres pueden protegerte desde lejos, ya que mientras tú ni te enteras ellas guardan en ti sus palabras, las cuales regresan a ti cuando las necesites. Hay muchas cosas bellas que puedo decir de mi madre, pero hoy quería recordar una historia de mi infancia, en la que ella siempre estuvo presente, cuidándome y mostrándome su más detallado cuidado.
Agradezco tenerla todavía cerca mío y poder seguir brindándole mi amor. Espero poder cuidarla tanto como ella me cuidó.
Antes que nada, debo decir que en nada se parece hoy, Playa Pascual al recuerdo que de ella guardaba desde mi adolescencia, no se la ve tan agreste, pero sigue desbordando belleza y paz, sus aguas son claras y de un color ambarino.
Seguro que las fotos te dejarán una hermosa impresión en lugar de mis palabras.
Playa Pascual se encuentra el el Km. 35 de la Ruta 1 en San José, Uruguay.
La Reserva Natural de Playa Penino, está ubicada al SE del Departamento de San José, en Ciudad del Plata (antes llamado Rincón de la Bolsa). Se encuentra en la desembocadura del Río Santa Lucía en el Río de la Plata. En los kilómetros 24 al 29 de la Ruta 1.

Otra hermosa vista de la playa de la Reserva Ecológica Penino, donde se suele hacer avistamiento de aves.

No estaba con tiempo de internarme en la reserva, pero al haberla conocido me queda la promesa de volver muy pronto.
La naturaleza me atrae sobremanera y todo lo que me acerque a ella es mi mejor pasatiempo, por ello, nada mejor para celebrar el 1º de mayo, que buscar un lugar tranquilo y natural, así fue que llegamos a Playa Pascual en el Departamento de San José, Uruguay, playa sobre el Río de la Plata, junto a la desembocadura del Río Santa Lucía, imagino que te ubicaste, así que tenelo en cuenta para alguna escapada rápida de la locura citadina, realmente nos encantó, sobre todo por estar tan tranquilo el lugar y bello; sin embargo, no pretendo mostrarte ahora el paisaje sino en otra entrada.
Y eso será porque sigo con mi costumbre de buscar formas en las nubes cada vez que me tumbo sobre la arena de la playa. Así es que afirmo que vi un ángel en el cielo y espero que tú también puedas verlo y te guste.

Iara en el año 2009. Ella no es nuestra mascota, más bien es parte de nuestra familia, es la Rotwailler más buena que haya conocido y super inteligente, la amamos y cuidamos como a alguien más de la familia. Ella fue criada dentro de la casa, por ello, en la mayoría de las fotos la verás en su hábitat.
Ya son moneda corriente en nuestro jardín, no duran mucho y lo que queda de ellos al secarse con como pequeñas hojuelas negras y marchitas al extremo.
Particularmente, este fue un grupete bastante grande que se dio cita a la entrada de la casa y junto a ellos llegaron unas babosas que espero puedas ubicar en la foto.
Generalmente, todos duermen durante los viajes en micro de más de un par de horas, sobre todo si el paisaje es campestre, puesto que se les hace monótono, e ir mirando por la ventana puede resultar una pérdida de tiempo; sin embargo para mí, es todo un deleite ver cómo va cambiando el paisaje, en colores, vegetación, cielo, etc. y es eso lo que me mantiene despierta.
Aquí te dejo algunas fotos que tomé durante el trayecto de mi viaje, porque no solo importa llegar sino también el camino que recorro, porque también forma parte de mi vida.
El espacio de tierra de que disponemos alrededor de la casa para plantar es escaso; sin embargo hemos tratado de distribuir lo mejor posible, tanto plantas ornamentales como algunos árboles frutales de los cuales estamos singularmente encantados porque este año se han esmerado y hemos tenido una buena cosecha, tanto del árbol de pitanga, el limonero, los dos durazneros, la higuera y el árbol de kaki.
Hemos podido ya saborear las frutas, como así también hacer mermelada de higos. Aqui os dejo algunas fotos de las frutas aún en sus árboles.
Si me preguntas qué estación me gusta más no sabría bien qué responder, porque cada una tiene su encanto específico. Como el Otoño, cuyos cielos muchas veces grises y su brisa un tanto fría, desentona con el dorado de la alfombra que vierten a su vera los árboles despojados de su esplendor veraniego.
Me gusta hundirme en ese paisaje crujiente bajo mis pies, y a veces si nadie me mira hacer volar las hojas del Otoño sobre mí como una lluvia dorada.
El comienzo de este Otoño es una mezcla de Verano y Primavera, es un hermoso día fresco por aquí y soleado, claro que falta mucho para que las hojas de tiñan de colores, pero aún así te doy la bienvenida Otoño como sea que vengas!
A lo largo de mis incursiones por distintos barrios buscando descubrir flores que aún no he capturado con mi cámara en los jardines uruguayos, he descubierto, que quienes cuidan sus jardines, no importa el momento inoportuno en que los encuentre, tal vez preparando la comida o hablando por teléfono, siempre que alabo sus flores y su jardín, se alegran de que alguien lo aprecie y hasta muchas veces y sin que lo pida me regalan alguna flor, o una ramita que seguramente prenderá con sólo ponerla directamente en la tierra o quizás un tiempo en agua.
Me gusta oír las historia de como se hicieron de tal o cual flor, algunos la compraron, la recibieron de regalo, los más osados la cortaron de otro jardín y así son algunas de las historias.
Entre otras cosas, no importa que yo llegue allí con la idea de fotografiar solamente una de las flores, porque las otras ya las he tomado de otros jardines, pero como ya no estamos en el tiempo de los rollos en que debía seleccionar bien mis fotos y suelo llevar varias baterías y memorias, entonces les complazco de llevarme fotografías de todas las flores de su jardín.
Realmente disfruto escuchar lo que tienen que decir de cada una de sus plantas, pues lo hacen con orgullo y sonrisas, pues cuando alguien tiene un hermoso jardín, es porque disfruta lo que hace y por supuesto el resultado que consigue, por eso agradezco a todos los que hasta ahora me han permitido entrar en sus jardines y oír las historias tan diferentes de cada uno.